El acceso a conocimientos tecnológicos se ha convertido en uno de los principales factores para mejorar las oportunidades educativas y laborales en Colombia. En ese contexto, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) puso en marcha una convocatoria gratuita para formar a colombianos en fundamentos de analítica de datos, una iniciativa que también contempló criterios de priorización para población rural, mujeres, grupos étnicos y personas provenientes de municipios con menores niveles de categorización.
Es importante hacer una precisión sobre la fecha: aunque la descripción de esta nota puede dar a entender que se trata de una convocatoria lanzada recientemente, la convocatoria que coincide con estas características fue anunciada oficialmente por MinTIC el 14 de octubre de 2022. Actualmente, en septiembre de 2026, ese proceso ya terminó. La información sobre sus resultados permite, sin embargo, entender cómo Colombia comenzó a ampliar el acceso a este tipo de formación y cómo esa política ha evolucionado posteriormente.
Una convocatoria enfocada en cerrar la brecha de talento digital
La iniciativa se denominó Fundamentos en Analítica de Datos – DS4A y tuvo como objetivo conformar un banco de elegibles para seleccionar inicialmente a 5.000 colombianos interesados en desarrollar conocimientos básicos en análisis de datos.
La convocatoria hacía parte de las estrategias de formación en habilidades digitales promovidas por MinTIC para responder a la creciente necesidad de trabajadores capaces de utilizar, interpretar y transformar información mediante herramientas tecnológicas.
La importancia de este tipo de conocimientos está relacionada con la transformación que han experimentado empresas, entidades públicas y organizaciones de diferentes sectores. Actualmente, los datos permiten identificar comportamientos de consumidores, medir resultados, detectar problemas, proyectar escenarios y apoyar la toma de decisiones.
Por esta razón, aprender a recopilar, organizar, explorar y visualizar información dejó de ser una habilidad exclusiva de especialistas en informática. También empezó a adquirir importancia para profesionales de áreas como administración, economía, ingeniería, mercadeo, educación y muchas otras.
La población rural estaba entre los grupos priorizados
Uno de los aspectos más relevantes de la convocatoria fue que no se limitó a buscar estudiantes o profesionales de las grandes ciudades.
Los términos oficiales establecieron criterios para favorecer el acceso de diferentes grupos que históricamente han tenido mayores dificultades para acceder a oportunidades de formación tecnológica. Entre ellos se encontraban mujeres, grupos étnicos y población ubicada en zonas rurales.
También se priorizaron egresados de colegios públicos y de colegios privados de estratos 1, 2 y 3 que hubieran terminado sus estudios durante los tres años anteriores a la convocatoria.
Otro criterio estuvo relacionado con la clasificación de los municipios colombianos. Se estableció una prioridad mayor para personas provenientes de municipios de categorías 6, 5, 4 y 3, antes que aquellos pertenecientes a categorías superiores.
Esto resulta especialmente importante cuando se analiza la brecha digital del país. Tener acceso a Internet o a un computador no necesariamente significa contar con las mismas oportunidades para aprender a utilizar tecnologías avanzadas.
En muchas zonas rurales, las dificultades de conectividad, infraestructura y acceso a instituciones especializadas pueden limitar las posibilidades de los jóvenes para adquirir competencias que son cada vez más solicitadas por el mercado laboral.
¿Qué aprendían los participantes?
La formación estaba orientada a proporcionar fundamentos de analítica de datos. Entre los contenidos contemplados se encontraban procesos relacionados con la recopilación, extracción, exploración, transformación y visualización de datos, además de conceptos relacionados con SQL.
Estos conocimientos permiten comprender el recorrido que siguen los datos desde que son obtenidos hasta que pueden convertirse en información útil para tomar decisiones.
Por ejemplo, una empresa puede tener miles de registros de ventas, pero esos registros por sí solos no necesariamente explican qué productos funcionan mejor, cuáles son los periodos de mayor demanda o qué características tienen sus clientes.
El análisis de datos permite encontrar patrones dentro de esa información y convertirlos en elementos útiles para responder preguntas concretas.
De esta manera, una persona formada en fundamentos de analítica puede empezar a comprender procesos como:
- Recopilar información de diferentes fuentes.
- Organizar y limpiar conjuntos de datos.
- Detectar patrones y tendencias.
- Analizar información mediante herramientas digitales.
- Generar visualizaciones.
- Interpretar resultados.
- Utilizar bases de datos y consultas SQL.
- Apoyar decisiones a partir de evidencia.
La propia documentación de la convocatoria señala que la formación buscaba contribuir a disminuir el déficit de personas especializadas en habilidades digitales.
Una formación completamente gratuita
Uno de los elementos más llamativos fue que los participantes seleccionados podían acceder a la capacitación sin asumir el costo de la formación.
MinTIC informó en el lanzamiento de la convocatoria que buscaba formar gratuitamente a 5.000 colombianos en fundamentos de analítica de datos. El proceso estaba respaldado por docentes especializados y contemplaba una metodología virtual.
Sin embargo, que fuera gratuita no significaba que no existieran requisitos o compromisos.
Los aspirantes debían ser colombianos y bachilleres, tener una cuenta personal de correo electrónico y contar con computador y conectividad suficientes para participar en los encuentros virtuales y desarrollar las actividades.
Además, el programa exigía una dedicación considerable. La formación tenía una duración de seis semanas, con encuentros sincrónicos y horas adicionales destinadas a actividades académicas.
¿Cómo funcionaba el proceso de selección?
La convocatoria no consistía simplemente en registrarse y comenzar las clases.
Primero, los interesados debían realizar la inscripción correspondiente. Posteriormente se contemplaba una prueba diagnóstica para los aspirantes, a partir de la cual se desarrollaba el proceso de selección.
De acuerdo con el cronograma oficial, las inscripciones estuvieron abiertas entre el 14 y el 24 de octubre de 2022. La prueba diagnóstica estaba programada para el 29 de octubre y posteriormente se conformó el banco de elegibles. La formación comenzó en noviembre y finalizó en diciembre de ese mismo año.
Esto también permite aclarar otro punto importante: no se trataba de una convocatoria actualmente abierta. La información corresponde a un proceso desarrollado en 2022.
El resultado superó la meta inicial
El impacto del programa terminó siendo mayor que la meta inicial planteada en la convocatoria.
MinTIC informó posteriormente que 8.071 personas de 31 departamentos del país iniciaron la formación. Después de las seis semanas de capacitación, 6.184 personas obtuvieron certificación en fundamentos de analítica de datos.
La cifra es significativa porque demuestra que la iniciativa no se concentró exclusivamente en Bogotá u otras grandes ciudades. La formación alcanzó participantes distribuidos en diferentes departamentos del territorio nacional.
Además, la selección había establecido explícitamente mecanismos para facilitar la participación de población rural y otros grupos priorizados.
¿Por qué es importante aprender análisis de datos?
El análisis de datos se encuentra detrás de una gran cantidad de decisiones que se toman diariamente en empresas e instituciones.
Un supermercado, por ejemplo, puede utilizar sus datos históricos para identificar cuáles productos se venden más durante determinadas épocas. Una institución educativa puede analizar información académica para encontrar patrones de rendimiento. Una empresa de transporte puede estudiar sus registros para optimizar rutas.
En el sector público, los datos también pueden utilizarse para conocer las necesidades de una población, distribuir recursos, evaluar programas sociales o detectar problemas en determinados territorios.
Por eso, aprender las bases de la analítica de datos puede representar una puerta de entrada a diferentes áreas profesionales.
Además, la formación en datos puede complementarse posteriormente con conocimientos más avanzados en herramientas como Python, Power BI, bases de datos, inteligencia artificial, estadística o aprendizaje automático.
La apuesta forma parte de una estrategia más amplia
La convocatoria de 2022 no fue un hecho aislado.
MinTIC ha desarrollado diferentes programas destinados a aumentar las competencias tecnológicas de los colombianos. En años posteriores aparecieron iniciativas como SENATIC, Talento Tech, AvanzaTEC y SocialTech, entre otras.
El propio Ministerio reportó en 2025 que sus diferentes estrategias habían capacitado a cientos de miles de personas en áreas como programación, análisis de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y transformación digital, incluyendo población vulnerable, adultos mayores, mujeres y jóvenes rurales.
En el caso de SENATIC, por ejemplo, la formación incluyó áreas como analítica de datos, ciberseguridad, desarrollo de software, computación en la nube e Internet de las Cosas (IoT). El programa ya culminó sus etapas de convocatoria y formación escolar.
Mientras tanto, AvanzaTEC tuvo una nueva oferta durante 2026 para fortalecer las habilidades digitales de colombianos mayores de 18 años, incluyendo estudiantes, profesionales, emprendedores y trabajadores.
Esto muestra que la formación digital gratuita ha pasado de ser una serie de convocatorias puntuales a convertirse en una línea más amplia dentro de las políticas de transformación digital del país.
La brecha digital no se resuelve solamente entregando computadores
Uno de los grandes retos de las políticas de inclusión digital es comprender que la tecnología por sí sola no garantiza una transformación social.
Entregar un computador o ampliar la cobertura de Internet puede facilitar el acceso, pero las personas también necesitan saber cómo utilizar esas herramientas para estudiar, trabajar, emprender o solucionar problemas de su comunidad.
Por eso, los programas de capacitación adquieren especial importancia en las zonas rurales.
Un joven que tiene acceso a Internet y recibe formación en análisis de datos puede, por ejemplo, desarrollar nuevas capacidades profesionales sin que necesariamente tenga que trasladarse inicialmente a una de las grandes ciudades del país.
Esto puede abrir posibilidades para el trabajo remoto, el emprendimiento digital y la incorporación de herramientas tecnológicas en actividades económicas tradicionales.
El desafío: que la formación se convierta en oportunidades reales
Aunque las capacitaciones gratuitas representan una oportunidad importante, también existen retos.
El primero es la conectividad. Una formación virtual requiere que los participantes tengan acceso estable a Internet y a un computador. Precisamente, los requisitos oficiales de la convocatoria de analítica de datos de 2022 indicaban que cada participante debía garantizar estos recursos.
El segundo desafío es la continuidad.
Un curso introductorio puede proporcionar las bases, pero el desarrollo de una carrera tecnológica normalmente requiere seguir aprendiendo. Las herramientas digitales evolucionan constantemente y las empresas demandan conocimientos cada vez más especializados.
El tercer reto es conectar la capacitación con el mercado laboral. Una persona puede terminar un curso, pero necesitará posteriormente oportunidades para aplicar lo aprendido, construir experiencia y demostrar sus capacidades.
Por eso, el verdadero impacto de estas iniciativas no debería medirse únicamente por el número de personas inscritas o certificadas, sino también por la capacidad de esos conocimientos para convertirse en mejores oportunidades educativas, laborales y empresariales.
Una mirada hacia el presente
Aunque la convocatoria de Fundamentos en Analítica de Datos de la que parte esta noticia pertenece a 2022 y actualmente se encuentra cerrada, el tema continúa vigente.
En 2026 el Gobierno colombiano mantiene diferentes iniciativas relacionadas con la formación tecnológica. MinTIC, por ejemplo, ha continuado impulsando programas de capacitación gratuita en habilidades digitales, inteligencia artificial, ciberseguridad y otras áreas tecnológicas.
También existen programas y ofertas territoriales que buscan llevar estas oportunidades a regiones por fuera de los grandes centros urbanos. Un ejemplo es AgroTech, iniciativa presentada en 2026 para fortalecer el uso de herramientas tecnológicas en el sector rural y dirigida, entre otros grupos, a jóvenes rurales, productores y emprendedores.
De esta manera, la formación tecnológica continúa apareciendo como una de las herramientas utilizadas para reducir las diferencias de oportunidades entre las zonas urbanas y rurales.
Tecnología como oportunidad para las regiones
El caso de la convocatoria de analítica de datos muestra una transformación importante en la manera en que se entiende la educación tecnológica.
Ya no se trata únicamente de enseñar a utilizar un computador. El objetivo es que las personas puedan desarrollar capacidades que les permitan participar en una economía cada vez más basada en información, automatización y tecnología.
Para los jóvenes de zonas rurales, este tipo de formación puede ser especialmente relevante. El acceso a conocimientos digitales puede complementar actividades tradicionales del territorio y, al mismo tiempo, abrir caminos hacia sectores profesionales que anteriormente parecían concentrados en las grandes ciudades.
El reto para Colombia consiste ahora en mantener y ampliar estas oportunidades, mejorar la conectividad de las regiones y conseguir que la formación digital esté acompañada de oportunidades reales de empleo, emprendimiento e innovación.
La experiencia de Fundamentos en Analítica de Datos dejó un resultado concreto: una convocatoria que inicialmente buscaba formar a 5.000 personas terminó con más de 8.000 participantes iniciando el proceso y más de 6.000 certificaciones.
Más allá de las cifras, el programa refleja una idea que sigue teniendo plena vigencia: reducir la brecha digital no consiste únicamente en conectar a las personas a Internet, sino también en darles las herramientas y conocimientos necesarios para aprovecharlo.