Una emergencia de grandes proporciones mantiene en alerta al Parque Nacional del Gran Cañón, en Arizona, Estados Unidos, después de que una inundación repentina golpeara el interior del cañón durante la tarde del sábado 29 de agosto.
La fuerza del agua arrasó con puentes, senderos, estructuras y parte de la infraestructura esencial del parque, dejando al menos una persona muerta y varias personas desaparecidas o sin localizar. Mientras las autoridades continúan con las labores de búsqueda, más de 60 visitantes tuvieron que ser evacuados por vía aérea desde las zonas afectadas.
El episodio se produjo en plena temporada de lluvias monzónicas del suroeste estadounidense, un periodo en el que las tormentas pueden descargar grandes cantidades de agua en poco tiempo y provocar crecidas súbitas en los estrechos cañones.
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) confirmó que el fenómeno comenzó aproximadamente a las 2:30 de la tarde del 29 de agosto, en el sector de Bright Angel Canyon y Phantom Ranch.
Una crecida repentina sorprendió a los visitantes
El fenómeno se concentró especialmente alrededor de Bright Angel Creek, un curso de agua que atraviesa una de las zonas más visitadas del interior del Gran Cañón antes de desembocar en el río Colorado.
La situación cambió rápidamente cuando las intensas precipitaciones provocaron una crecida repentina. En cuestión de poco tiempo, el agua arrastró grandes cantidades de lodo, rocas, árboles y otros materiales a través del cañón.
Las características del terreno hicieron que el peligro aumentara. Las paredes estrechas y pronunciadas del Gran Cañón pueden concentrar rápidamente el agua procedente de las tormentas y convertir pequeños cauces en corrientes extremadamente peligrosas.
Un excursionista que se encontraba en la zona relató a Associated Press que observó cómo el arroyo se desbordaba mientras aparecían cascadas repentinas, rocas, barro y deslizamientos en distintos puntos del cañón.
El episodio también modificó físicamente algunos sectores del paisaje. Las autoridades informaron que el cauce de Bright Angel Creek fue alterado por la cantidad de agua y sedimentos movilizados.
Más de 60 personas tuvieron que ser evacuadas en helicóptero
La prioridad de las autoridades pasó rápidamente a ser localizar y sacar de las zonas de mayor riesgo a las personas que habían quedado atrapadas.
Según el Servicio de Parques Nacionales, 62 personas habían sido evacuadas hasta la mañana del domingo 30 de agosto desde Phantom Ranch y la parte baja del North Kaibab Trail.
Los evacuados fueron trasladados hacia el South Rim, donde se habilitó la cafetería de Maswik Lodge como punto de recepción y asistencia. La Cruz Roja estadounidense participó en la atención de las personas evacuadas.
Los trabajos estuvieron coordinados entre personal del Parque Nacional del Gran Cañón y el Departamento de Seguridad Pública de Arizona.
La operación resultó especialmente compleja debido a la ubicación de las personas afectadas. Phantom Ranch se encuentra en el fondo del Gran Cañón, a una considerable distancia de los principales accesos por carretera, por lo que las evacuaciones aéreas se convirtieron en una de las alternativas fundamentales para sacar a los visitantes.
La cifra de desaparecidos ha cambiado durante la emergencia
Uno de los aspectos más preocupantes de la emergencia es el número de personas que todavía no habían podido ser localizadas.
Durante las primeras horas de la operación, las autoridades llegaron a señalar que más de 20 personas podían estar desaparecidas o sin localizar. Posteriormente, el Servicio de Parques Nacionales actualizó esa cifra y señaló que aproximadamente 15 personas permanecían desaparecidas o sin contabilizar, mientras continuaba la investigación.
El NPS pidió además ayuda a la ciudadanía para identificar a excursionistas o grupos que pudieran haber estado dentro del cañón el 29 de agosto, especialmente a lo largo del corredor de Bright Angel Creek y entre quienes tenían reservas para acampar en las zonas afectadas.
La diferencia entre las cifras iniciales y las posteriores se debe, en buena medida, a que durante una emergencia de esta magnitud las autoridades deben comprobar quiénes lograron salir por sus propios medios, quiénes fueron evacuados y quiénes todavía no han establecido contacto.
Por eso, la categoría de «desaparecido» o «no contabilizado» no significa necesariamente que todas esas personas hayan fallecido.
Una persona fue encontrada muerta cerca del río Colorado
La emergencia también dejó una víctima mortal.
El domingo, equipos de búsqueda recuperaron el cuerpo de un hombre de 46 años cerca de Crystal Rapids, en las proximidades del río Colorado.
Las autoridades no habían divulgado inicialmente la identidad de la víctima ni habían entregado detalles adicionales sobre las circunstancias exactas de su muerte.
La búsqueda continuaba mientras las autoridades intentaban determinar el paradero de las personas que todavía figuraban como desaparecidas o sin contabilizar.
Actualización importante: reportes publicados durante el 31 de agosto señalaban que las autoridades habían recuperado un segundo cuerpo, por lo que la cifra de fallecidos podía aumentar a dos personas mientras continuaban las operaciones. La información seguía evolucionando durante la jornada.
Los daños en el parque son considerables
La inundación no solo puso en riesgo a excursionistas. También causó importantes daños a la infraestructura del Gran Cañón.
El Servicio de Parques Nacionales informó que casi todos los puentes peatonales que cruzaban Bright Angel Creek fueron destruidos, dejando inutilizados varios pasos que normalmente permiten a los excursionistas desplazarse por el interior del cañón.
El agua también arrastró grandes rocas, estructuras metálicas y otros residuos hasta el río Colorado.
Como consecuencia, las autoridades cerraron temporalmente varias zonas importantes, entre ellas:
- Phantom Ranch.
- Bright Angel Campground.
- Phantom Ranch Canteen.
- Las cabañas de Phantom Ranch.
- Todo el North Kaibab Trail entre su inicio y Phantom Ranch.
- Black Bridge.
- Silver Bridge.
El río Colorado también fue cerrado temporalmente al tránsito fluvial debido a la presencia de estructuras metálicas y escombros arrastrados por la inundación.
También resultó afectado el suministro de agua
Uno de los problemas más serios derivados de la inundación se encuentra en un elemento que no está directamente relacionado con los senderos: el sistema de abastecimiento de agua.
La crecida dañó la denominada Transcanyon Waterline, una infraestructura fundamental para transportar agua desde el interior del Gran Cañón hacia las zonas habitadas y turísticas.
El sistema es especialmente importante porque abastece tanto a visitantes como a comunidades ubicadas en el área del parque.
Por ello, las autoridades anunciaron medidas de conservación del agua y restricciones adicionales. Entre ellas se incluyó la suspensión de las estadías nocturnas en hoteles y alojamientos del parque a partir del lunes, mientras se evaluaban los daños y las posibilidades de mantener el suministro.
La situación resulta todavía más relevante porque el parque se encuentra desarrollando un proyecto multimillonario para modernizar precisamente este sistema de distribución de agua.
¿Por qué una inundación puede ser tan peligrosa en el Gran Cañón?
El Gran Cañón puede parecer, a simple vista, un lugar extremadamente seco. Sin embargo, durante la temporada de lluvias monzónicas, las tormentas pueden generar condiciones peligrosas en cuestión de minutos.
Una tormenta que se produce a varios kilómetros de distancia puede provocar que enormes cantidades de agua se desplacen hacia zonas más bajas del cañón.
El problema es que quienes se encuentran en el fondo pueden no tener una visión directa de la tormenta que está originando la crecida.
Además, las paredes rocosas canalizan el agua hacia determinados cauces, haciendo que una corriente inicialmente pequeña pueda transformarse rápidamente en una masa de agua capaz de mover rocas y destruir estructuras.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene actualmente vigilancia por posibles inundaciones repentinas en la región. Para el lunes 31 de agosto seguía vigente una alerta de inundación para zonas de Arizona, incluida el área del Gran Cañón, debido a la posibilidad de nuevas tormentas y fuertes precipitaciones.
El peligro todavía no había terminado
Uno de los mayores desafíos para los equipos de emergencia es que la inundación ocurrió en un momento en que todavía existía riesgo de nuevas tormentas.
El NPS advirtió que durante el domingo y el lunes podían presentarse tormentas eléctricas y fuertes lluvias adicionales, capaces de generar nuevas inundaciones repentinas, flujos de escombros y desprendimientos de rocas.
Por esa razón, las autoridades decidieron mantener los cierres y recomendaron extremar las precauciones en las áreas del interior del cañón.
El Servicio Meteorológico Nacional, por su parte, mantenía una vigilancia por inundaciones para el área, con posibilidad de tormentas durante la jornada del lunes.
Un parque acostumbrado a los fenómenos extremos, pero ante una situación excepcional
Las inundaciones repentinas no son completamente desconocidas en el Gran Cañón. El terreno del parque puede experimentar crecidas rápidas durante tormentas intensas, especialmente durante la temporada monzónica.
Sin embargo, la magnitud del episodio del 29 de agosto convirtió el fenómeno en una emergencia de especial gravedad por la combinación de varios factores: visitantes atrapados, evacuaciones aéreas, daños en puentes y senderos, interrupciones del suministro de agua y personas que permanecían sin localizar.
La propia estructura geográfica del Gran Cañón dificulta las operaciones de rescate. Las grandes distancias, los desniveles, la ausencia de carreteras en el interior y las condiciones cambiantes del clima hacen que una operación que en otro lugar podría resolverse por tierra requiera helicópteros, equipos especializados y coordinación entre múltiples organismos.
La búsqueda continúa mientras se evalúan los daños
Mientras las autoridades continúan intentando establecer el paradero de todas las personas que estaban en las zonas afectadas, equipos del parque también trabajan para evaluar los daños provocados por la corriente.
La prioridad inmediata es garantizar que no haya visitantes atrapados, completar las evacuaciones y mantener alejadas a las personas de las zonas que todavía pueden presentar riesgo.
Al mismo tiempo, deberán determinarse los daños en puentes, senderos, campamentos, instalaciones y sistemas de abastecimiento.
Por ahora, no existe una fecha estimada para la reapertura de las principales zonas afectadas. El Servicio de Parques Nacionales ha advertido que los cierres podrían prolongarse mientras se realizan las inspecciones y mientras persista la amenaza de nuevas inundaciones.
La emergencia vuelve a poner de manifiesto uno de los mayores peligros del Gran Cañón: un paisaje que normalmente parece seco y estable puede transformarse en cuestión de minutos cuando las lluvias intensas concentran el agua dentro de sus estrechos corredores.
Y mientras continúa la búsqueda de los desaparecidos, las autoridades mantienen la vigilancia meteorológica ante la posibilidad de que nuevas tormentas compliquen todavía más una operación de rescate que ya se desarrolla en condiciones extremadamente difíciles.