El lago Kariba, situado en la frontera entre Zimbabwe y Zambia, podría convertirse en escenario de uno de los proyectos de energía solar flotante más ambiciosos de África. La iniciativa, que busca aprovechar la enorme superficie del embalse para instalar paneles fotovoltaicos sobre el agua, ha avanzado durante los últimos años desde las propuestas iniciales y los estudios técnicos hacia una etapa decisiva: la estructuración financiera y la preparación para una futura construcción a gran escala.
Sin embargo, el estado actual del proyecto requiere una precisión importante. Aunque inicialmente se anunció que una primera fase comenzaría a construirse durante 2026, las informaciones más recientes disponibles indican que el desarrollo todavía se encuentra avanzando hacia el cierre financiero, un paso fundamental antes del inicio definitivo de las obras. En julio y agosto de 2026, autoridades y medios especializados informaron que la primera fase estaba cerca de asegurar su financiación, mientras continúan los trabajos de ingeniería, integración a la red eléctrica y definición del modelo financiero.
El proyecto representa una apuesta estratégica para reducir la dependencia de Zimbabwe de la generación hidroeléctrica, especialmente después de los problemas provocados por las sequías y los bajos niveles de agua en el sistema de Kariba.
Un proyecto pensado para complementar la energía hidroeléctrica
La propuesta consiste en instalar grandes conjuntos de paneles solares sobre plataformas flotantes en el lago Kariba. Estos sistemas, conocidos como fotovoltaica flotante o floating photovoltaics, permiten producir electricidad sin ocupar grandes extensiones de terreno.
La idea no es reemplazar la central hidroeléctrica de Kariba, sino complementar su funcionamiento. El lago ya es una pieza fundamental del sistema energético de Zambia y Zimbabwe, ya que el embalse alimenta centrales hidroeléctricas instaladas a ambos lados de la frontera.
La combinación de energía solar e hidroeléctrica podría ofrecer una ventaja importante. Durante las horas de mayor radiación solar, los paneles podrían generar electricidad y reducir la presión sobre el uso del agua para producir energía. Esto permitiría administrar con mayor flexibilidad los recursos del embalse y diversificar la matriz eléctrica de la región.
El proyecto se desarrolla en un contexto especialmente sensible para la seguridad energética de Zimbabwe. Las sequías y la variabilidad climática han demostrado la vulnerabilidad de depender en gran medida de la disponibilidad de agua para generar electricidad. Cuando el nivel del lago disminuye, también puede reducirse la capacidad de generación hidroeléctrica.
Por esta razón, las autoridades y los promotores del proyecto consideran que la energía solar flotante puede convertirse en una herramienta para reforzar la resiliencia del sistema eléctrico.
De una propuesta de 800 MW a un proyecto de desarrollo por fases
El concepto de instalar una gran planta solar flotante en Kariba ha evolucionado con el tiempo. En 2024, el Gobierno de Zimbabwe informó que había recibido una propuesta inicial para desarrollar una instalación de hasta 800 MW. Sin embargo, un análisis sobre el impacto de esa nueva generación en la red eléctrica llevó a que se considerara una capacidad de alrededor de 600 MW, con una implementación gradual para evitar problemas relacionados con la concentración de generación en un mismo punto y mantener la estabilidad del sistema eléctrico.
Posteriormente, distintos desarrollos del proyecto han manejado capacidades y estructuras por fases diferentes. La propuesta respaldada por Green Hybrid Power y el Intensive Energy Users Group contempla inicialmente un sistema de gran escala, con una fase piloto que podría alcanzar 500 MW, dentro de una visión más amplia de hasta 1 GW de generación híbrida solar flotante.
Las cifras anunciadas han variado a medida que el proyecto ha sido ajustado técnica y financieramente. Por ello, la capacidad final de cada etapa dependerá de los estudios, la integración con la red y el cierre definitivo de la financiación.
Lo que sí parece consolidarse es que Kariba se perfila para albergar uno de los desarrollos de energía solar flotante más grandes de África subsahariana si las distintas fases previstas llegan a materializarse.
El respaldo financiero de Afreximbank
Uno de los pasos más importantes para el desarrollo del proyecto ocurrió en 2025, cuando el Banco Africano de Exportación e Importación, conocido como Afreximbank, firmó un acuerdo para proporcionar 4,4 millones de dólares destinados a la preparación del proyecto.
Estos recursos no representan la financiación completa para construir la planta. Su objetivo es financiar estudios de viabilidad, análisis de bancabilidad y servicios de asesoramiento para estructurar la operación y atraer el capital necesario para desarrollar la infraestructura.
Según Afreximbank, la financiación preparatoria estaba relacionada con un sistema fotovoltaico híbrido flotante de hasta 1 GW en el lago Kariba. La primera fase contemplada por el acuerdo apuntaba a una capacidad de 500 MW y tendría como principales compradores de la electricidad a grandes consumidores industriales y mineros de Zimbabwe mediante contratos de suministro a largo plazo.
El modelo resulta particularmente importante para la economía del país. Zimbabwe cuenta con un sector minero relevante y una industria que requiere grandes cantidades de electricidad. Una fuente energética más estable podría contribuir a reducir la dependencia de importaciones de energía y a disminuir el impacto económico de los cortes o restricciones en el suministro eléctrico.
El proyecto entra en una etapa decisiva
Las informaciones publicadas durante 2026 muestran que el desarrollo ha seguido avanzando, aunque todavía no existe una confirmación concluyente de que la construcción física de la planta a gran escala haya comenzado.
En julio de 2026, el ministro de Energía y Desarrollo Eléctrico de Zimbabwe, July Moyo, señaló que la primera propuesta privada de energía solar flotante en Kariba estaba llegando a la fase de cierre financiero. También indicó que otra propuesta relacionada con energía solar flotante en el lago se encontraba en proceso de evaluación ambiental.
Posteriormente, informaciones de agosto señalaron que Green Hybrid Power buscaba completar un paquete financiero de alrededor de 400 millones de dólares, mientras avanzaban los trabajos de diseño de ingeniería, presupuesto e integración del proyecto con la infraestructura eléctrica existente. El objetivo comunicado era alcanzar el cierre financiero antes de pasar definitivamente a la fase de construcción.
Esto significa que el megaproyecto se encuentra más cerca de convertirse en una infraestructura real, pero todavía depende de decisiones financieras, técnicas y regulatorias.
Zambia y Zimbabwe, dos países unidos por Kariba
El carácter binacional del lago añade otro elemento de complejidad al proyecto. El embalse se encuentra sobre el río Zambeze y está vinculado directamente a la cooperación energética entre Zambia y Zimbabwe.
La gestión del sistema de Kariba involucra a la Zambezi River Authority, una institución binacional creada para administrar y desarrollar los recursos compartidos relacionados con el río y la presa. Debido a esta condición, cualquier desarrollo de gran escala en el lago requiere coordinación entre ambos países y un análisis de sus posibles impactos sobre el sistema energético y ambiental.
A finales de 2025, el Ministerio de Energía de Zambia informó que el país y Zimbabwe habían reafirmado su cooperación en inversiones energéticas estratégicas y destacó el respaldo para los estudios de viabilidad de un proyecto fotovoltaico flotante en el lago Kariba. Según la información oficial, la iniciativa busca complementar la generación hidroeléctrica y aumentar la resiliencia del sistema frente a la variabilidad climática.
Además, durante 2026, la Zambezi River Authority y diversos actores públicos y técnicos comenzaron actividades preparatorias relacionadas con los estudios de viabilidad para un proyecto solar flotante en Kariba, con participación de instituciones de Zambia y Zimbabwe.
¿Por qué instalar paneles solares sobre el agua?
La energía solar flotante ofrece varias ventajas potenciales frente a una planta convencional instalada exclusivamente en tierra.
La primera es el aprovechamiento del espacio. En países donde la tierra puede estar destinada a agricultura, actividades económicas o conservación ambiental, utilizar parte de la superficie de un embalse puede reducir la necesidad de ocupar nuevas extensiones terrestres.
También existe la posibilidad de aprovechar infraestructuras energéticas que ya se encuentran cerca del lugar. En Kariba, la presencia de una importante infraestructura hidroeléctrica y de conexiones a la red eléctrica podría facilitar, dependiendo de los resultados técnicos finales, la integración de la nueva capacidad solar.
Otra posible ventaja está relacionada con la combinación entre agua y energía solar. Las estructuras flotantes pueden modificar la temperatura de los paneles y, en determinadas condiciones, favorecer su rendimiento frente a instalaciones expuestas a temperaturas más elevadas en tierra. Sin embargo, los beneficios concretos dependen de factores como el clima, el diseño, la tecnología utilizada y las condiciones específicas del embalse.
La instalación también debe superar retos importantes. Una planta de esta magnitud necesita sistemas de anclaje capaces de soportar variaciones en el nivel del agua, vientos, oleaje y otras condiciones ambientales. También requiere estudios sobre biodiversidad, navegación, pesca, calidad del agua y posibles efectos sobre las comunidades cercanas.
Por esta razón, los estudios ambientales y de viabilidad son una parte fundamental antes de que una infraestructura de este tamaño pueda comenzar a construirse.
La crisis climática detrás de la apuesta solar
El desarrollo de la energía solar flotante en Kariba no puede entenderse sin observar la situación climática de África austral.
La generación hidroeléctrica depende directamente de las precipitaciones y de la cantidad de agua disponible en los embalses. Los períodos de sequía pueden reducir significativamente la capacidad de las centrales, incluso cuando las turbinas y demás infraestructuras permanecen instaladas y operativas.
Durante los últimos años, las fluctuaciones en los niveles del lago Kariba han puesto de manifiesto esta vulnerabilidad. La diversificación hacia fuentes como la solar busca reducir el riesgo de depender de una sola fuente de generación.
El objetivo sería construir un sistema energético más equilibrado: cuando las condiciones hidrológicas sean favorables, la energía hidroeléctrica seguirá siendo fundamental; cuando existan dificultades relacionadas con el nivel del agua, una mayor capacidad solar podría ayudar a compensar parte de la reducción.
Esta combinación podría convertirse en uno de los principales argumentos para desarrollar el proyecto.
Una oportunidad para la industria y la economía de Zimbabwe
La electricidad es un factor estratégico para sectores como la minería, la manufactura y el procesamiento de materias primas. La falta de un suministro estable puede limitar la producción, aumentar los costos y obligar a las empresas a recurrir a generadores o fuentes de energía más costosas.
El proyecto de Green Hybrid Power cuenta con el respaldo del Intensive Energy Users Group, una agrupación vinculada a grandes consumidores industriales y mineros. La intención es que una parte importante de la energía generada pueda abastecer directamente a estos sectores mediante contratos de largo plazo.
La apuesta también encaja dentro de una estrategia más amplia para atraer inversión privada al sector energético y aumentar la capacidad de generación sin depender exclusivamente de recursos públicos.
Si el proyecto logra completar su financiación y avanzar hacia la construcción, podría movilizar cientos de millones de dólares en inversión y convertirse en una de las infraestructuras renovables más importantes desarrolladas en Zimbabwe.
El desafío ambiental
Aunque la energía solar se considera una fuente renovable y de bajas emisiones durante su operación, una planta flotante de gran escala no está exenta de desafíos ambientales.
El lago Kariba es un ecosistema de enorme importancia y cualquier instalación sobre su superficie debe analizar cuidadosamente su posible impacto. Entre los aspectos que requieren evaluación se encuentran la vida acuática, las actividades pesqueras, las rutas de navegación y las modificaciones que una gran superficie de paneles podría generar sobre la luz que llega al agua.
Precisamente por ello, la documentación relacionada con los estudios de viabilidad del proyecto contempla análisis técnicos, financieros, ambientales y socioeconómicos, incluyendo consideraciones específicas sobre la fauna y otros impactos relacionados con la instalación.
La viabilidad definitiva del proyecto dependerá, por tanto, no solo de conseguir financiación y tecnología, sino también de demostrar que puede desarrollarse con medidas adecuadas de protección ambiental y coordinación entre las instituciones de Zambia y Zimbabwe.
¿Cuándo comenzaría realmente la construcción?
Esta es actualmente una de las principales incógnitas.
Las previsiones anteriores situaban el inicio de una primera fase durante 2026. Sin embargo, las actualizaciones más recientes muestran que el proyecto ha seguido trabajando en el cierre financiero y en los aspectos de ingeniería e integración eléctrica. En otras palabras, la intención de construir existe y el proyecto ha avanzado considerablemente, pero el inicio efectivo de las obras a gran escala depende de completar los pasos financieros y técnicos pendientes.
Por ello, presentar como un hecho consumado que «ya comenzó la construcción» sería, con la información actualmente disponible, una afirmación demasiado adelantada.
Lo más preciso es señalar que el proyecto solar flotante de Kariba se encuentra en una etapa decisiva previa a la construcción, con financiación preparatoria ya asegurada, estudios avanzados y negociaciones para cerrar una inversión mucho mayor que permita ejecutar la primera fase.
Kariba, un posible referente para la energía solar flotante en África
Si el proyecto logra superar las etapas pendientes y se construye conforme a los planes anunciados, el lago Kariba podría convertirse en un referente para la integración de energía solar flotante e hidroeléctrica en África.
La iniciativa representa mucho más que la instalación de paneles solares sobre el agua. Es un intento por responder a varios desafíos al mismo tiempo: la creciente demanda de electricidad, la vulnerabilidad frente a las sequías, la necesidad de atraer inversión privada y la transición hacia fuentes de energía con menores emisiones.
El futuro de la planta dependerá ahora del cierre financiero, de los estudios ambientales, de la coordinación entre Zambia y Zimbabwe y de la capacidad de integrar cientos de megavatios adicionales a la red sin comprometer su estabilidad.
Por el momento, Kariba todavía no puede describirse con total precisión como una gigantesca planta solar flotante en plena construcción. Pero el proyecto ya ha dado pasos suficientes para situarse entre las iniciativas energéticas más ambiciosas de África austral y, si consigue materializarse, podría transformar la manera en que uno de los mayores embalses artificiales del planeta produce y gestiona la electricidad.