Un amplio esfuerzo internacional de conservación está permitiendo rescatar del deterioro miles de manuscritos históricos de Etiopía, muchos de ellos escritos en ge’ez, la antigua lengua semítica de gran importancia para la tradición cristiana del país. El proceso, que comenzó décadas atrás con la fotografía de los documentos en microfilm, ha entrado en una nueva etapa gracias a la digitalización de esos archivos y a la creación de catálogos accesibles para investigadores.
En febrero de 2026, la Hill Museum & Manuscript Library (HMML) anunció un nuevo avance en el proyecto Ethiopian Manuscript Microfilm Library (EMML): la información correspondiente a los primeros 5.000 manuscritos de la colección ya había sido incorporada a su plataforma digital Reading Room. La institución señaló además que la digitalización de los microfilmes de EMML que conserva había sido completada.
El avance es especialmente relevante porque la colección contiene una enorme variedad de documentos relacionados con la historia religiosa, cultural e intelectual de Etiopía. Entre ellos se encuentran salterios, libros de himnos y cantos, textos litúrgicos, evangelios, hagiografías, crónicas y otros escritos vinculados con la tradición de la Iglesia Ortodoxa Etíope.
Un patrimonio escrito de enorme valor histórico
Etiopía posee una de las tradiciones manuscritas más antiguas y singulares de África. Su patrimonio escrito está estrechamente relacionado con el desarrollo de la civilización de Aksum y con la expansión del cristianismo en la región.
Una parte fundamental de ese legado está escrita en ge’ez, también denominado ግዕዝ, una lengua semítica clásica que dejó de utilizarse como idioma cotidiano, pero que continúa teniendo una enorme importancia religiosa y cultural. El ge’ez permanece como lengua litúrgica de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo y de otras comunidades cristianas de la región.
Los manuscritos escritos en esta lengua contienen una amplia variedad de materiales. No se limitan a textos bíblicos o religiosos: también pueden incluir obras teológicas, literatura patrística, vidas de santos, crónicas históricas, poesía, calendarios, tratados y otros documentos que permiten estudiar la evolución de las sociedades etíopes.
Un proyecto de investigación de la Universidad de Hamburgo señala que la tradición manuscrita de Etiopía y Eritrea constituye un patrimonio excepcional y que las iniciativas digitales actuales buscan relacionar información sobre los manuscritos con sus autores, copistas, propietarios, lugares de origen y obras literarias.
¿Qué ocurrió con los más de 5.000 manuscritos?
La cifra de 5.000 que aparece en las informaciones recientes necesita ser explicada.
No significa que en 2026 se hayan descubierto y digitalizado de cero 5.000 manuscritos. El proceso tiene una historia mucho más larga.
La Ethiopian Manuscript Microfilm Library (EMML) llevó a cabo durante las décadas de 1970 y 1990 una enorme campaña para fotografiar manuscritos conservados en iglesias, monasterios y otras instituciones etíopes. En total, el proyecto consiguió microfilmar más de 9.000 manuscritos.
Las imágenes fueron posteriormente conservadas en la Hill Museum & Manuscript Library, en Estados Unidos. Durante años, gran parte de ese material existió en formato analógico, lo que dificultaba enormemente su consulta.
El problema era evidente: para estudiar los manuscritos originales, los investigadores tenían que desplazarse hasta Etiopía y obtener acceso a colecciones que en muchos casos se encontraban en monasterios o iglesias alejados de los grandes centros académicos.
Además, los lectores de microfilm se habían convertido en una tecnología costosa y difícil de conseguir. Esto limitaba todavía más el acceso de los investigadores a los documentos.
Del microfilm a la era digital
La transformación comenzó a acelerarse en los últimos años.
HMML explica que en 2021 una donación permitió adquirir un sistema especializado para escanear los microfilmes de EMML. A partir de entonces, el proceso de conversión se intensificó considerablemente.
En aproximadamente cuatro años fueron digitalizados los 6.000 microfilmes restantes, una cantidad cuatro veces superior a la que se había conseguido digitalizar durante los 16 años anteriores.
El resultado es que las imágenes de los manuscritos conservados en la colección EMML ya pueden consultarse en línea mediante la plataforma HMML Reading Room, aunque las condiciones de acceso y uso de determinadas imágenes pueden variar según la institución que conserva los originales.
La digitalización representa un cambio fundamental: un documento que antes podía estar físicamente disponible únicamente en una iglesia, monasterio o biblioteca ahora puede ser estudiado por especialistas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.
Los 5.000 manuscritos ya catalogados
Otro de los grandes avances anunciados en 2026 es la catalogación.
HMML informó el 6 de febrero de 2026 que había terminado de incorporar a Reading Room la información correspondiente a los primeros 5.000 manuscritos de EMML, correspondientes a los diez primeros volúmenes de los catálogos impresos históricos.
Esto es importante porque digitalizar una imagen no es suficiente para convertirla en un recurso académico realmente útil.
Un investigador necesita saber qué documento está observando, de dónde procede, qué contiene, en qué lengua está escrito, quién pudo haberlo copiado, cuál es su antigüedad y qué características físicas posee.
La catalogación permite asociar los manuscritos con información histórica y bibliográfica, haciendo posible búsquedas mucho más precisas.
HMML explica que el trabajo actual amplía la información contenida en los catálogos impresos elaborados por especialistas como William F. Macomber y Getatchew Haile. En la actualización digital también participan investigadores como Ted Erho, Ralph Lee y Jeremy R. Brown.
¿Son todos textos litúrgicos?
Aquí existe una diferencia importante respecto a la formulación original de la noticia.
Los 5.000 manuscritos catalogados no son exclusivamente textos litúrgicos.
La colección está profundamente vinculada con la tradición cristiana etíope y una parte importante de los documentos tiene contenido eclesiástico. Sin embargo, las propias fuentes de HMML señalan que los manuscritos abarcan categorías diversas.
Entre los documentos se encuentran salterios, libros de himnos y cantos, textos litúrgicos, obras hagiográficas, manuscritos bíblicos, crónicas y otros materiales relacionados con la vida de la Iglesia.
Por lo tanto, una formulación periodística más precisa sería hablar de más de 5.000 manuscritos etíopes catalogados digitalmente, muchos de ellos relacionados con la tradición religiosa y litúrgica, en lugar de afirmar que todos son textos litúrgicos.
El ge’ez, una lengua fundamental para entender el patrimonio
El papel del ge’ez es central en este proceso.
La lengua pertenece a la familia de las lenguas semíticas y posee una escritura propia que continúa siendo utilizada en Etiopía y Eritrea para diferentes lenguas modernas, aunque el ge’ez clásico dejó de funcionar como lengua cotidiana.
Su importancia histórica está relacionada con el antiguo reino de Aksum y con la formación de una tradición literaria cristiana excepcionalmente rica.
Una investigación publicada en 2026 describe al ge’ez como la lengua clásica de Aksum y uno de los pilares litúrgicos del cristianismo ortodoxo etíope, además de destacar el renovado interés académico y digital por esta tradición.
La conservación digital permite que especialistas en lingüística, historia, religión, literatura, codicología y estudios africanos puedan trabajar con estos materiales sin depender exclusivamente del acceso físico a los ejemplares.
Manuscritos que contienen mucho más que religión
Aunque la dimensión religiosa es fundamental, los manuscritos permiten reconstruir muchos otros aspectos de la historia etíope.
En sus páginas pueden aparecer referencias a gobernantes, monasterios, propietarios, acontecimientos políticos, costumbres, prácticas religiosas y relaciones entre distintas comunidades.
Algunos manuscritos incluyen además información sobre astronomía, medicina, derecho y otras áreas del conocimiento. Un proyecto de conservación desarrollado por Bahir Dar University y el British Council, por ejemplo, destaca que los manuscritos ge’ez conservados en determinadas regiones contienen evangelios, himnos, derecho civil, literatura patrística, medicina, magia, astronomía y textos bíblicos.
Esto convierte a la digitalización en una herramienta que va mucho más allá de la conservación de libros religiosos.
Cada manuscrito puede funcionar como una fuente histórica independiente y aportar información sobre la sociedad que lo produjo y utilizó.
Un esfuerzo que comenzó antes de internet
La magnitud del proyecto actual solamente puede entenderse si se observa su historia.
La campaña de EMML se desarrolló cuando la tecnología digital todavía no estaba disponible para la preservación masiva de documentos.
El microfilm fue entonces una herramienta fundamental. Permitía crear una reproducción fotográfica del manuscrito sin tener que trasladar físicamente los ejemplares, algo especialmente importante en un país donde numerosos documentos permanecían en instituciones religiosas.
Décadas después, esos microfilmes se convirtieron en la materia prima de una nueva etapa de conservación.
La transformación de miles de rollos de microfilm en archivos digitales ha permitido que un proyecto iniciado en el siglo XX pueda adquirir una nueva utilidad académica en el siglo XXI.
No es el único proyecto de digitalización de Etiopía
El trabajo de EMML forma parte de un panorama mucho más amplio.
Uno de los principales proyectos académicos contemporáneos es Beta maṣāḥǝft: Manuscripts of Ethiopia and Eritrea, desarrollado por la Academia de Ciencias y Humanidades de Hamburgo.
El proyecto comenzó en 2016 y está previsto que continúe hasta 2040. Su objetivo es construir un entorno digital de investigación dedicado al patrimonio manuscrito de Etiopía y Eritrea. La plataforma reúne información sobre textos, características físicas de los manuscritos, colofones, anotaciones, autores, copistas, propietarios e instituciones.
Esto demuestra que la digitalización del patrimonio etíope no depende de una única institución.
Por el contrario, existen diferentes iniciativas académicas y de conservación que trabajan con metodologías distintas y que buscan documentar un patrimonio extraordinariamente extenso.
Otros esfuerzos ya han digitalizado miles de documentos
Antes de la actual fase de digitalización de EMML también hubo otros proyectos internacionales.
El proyecto europeo ETHIO-SPARE, desarrollado entre 2009 y 2015, visitó más de 100 sitios eclesiásticos y consiguió digitalizar alrededor de 2.000 manuscritos, muchos de ellos hasta entonces poco conocidos. También creó una base de datos con información sobre bibliotecas eclesiásticas y sus colecciones.
Por otra parte, el programa de la Endangered Archives Programme de la British Library ha financiado proyectos destinados a proteger y digitalizar colecciones etíopes en riesgo. Uno de ellos, desarrollado en el Institute of Ethiopian Studies, tenía como objetivo digitalizar 3.391 piezas que todavía no habían sido digitalizadas y crear metadatos para facilitar su investigación. También contemplaba medidas físicas de conservación para 1.500 códices especialmente frágiles.
Estos antecedentes muestran que el esfuerzo por proteger la documentación histórica de Etiopía lleva varios años desarrollándose a través de diferentes colaboraciones internacionales.
La conservación digital no sustituye a los manuscritos originales
Aunque la digitalización es una herramienta extraordinaria, no significa que los documentos físicos hayan dejado de ser necesarios.
Una fotografía digital conserva el contenido visual de un manuscrito, pero no reproduce completamente todas sus características materiales.
El tipo de pergamino, las técnicas utilizadas por el copista, las capas de tinta, las reparaciones, las encuadernaciones, las marcas de uso y otros elementos físicos pueden aportar información fundamental para los especialistas.
Por esta razón, la digitalización debe entenderse como una segunda capa de protección, no como un reemplazo de la conservación física.
El objetivo es reducir la necesidad de manipular continuamente los originales y, al mismo tiempo, crear copias que puedan sobrevivir incluso si los ejemplares físicos sufren daños.
Un desafío especialmente urgente
La necesidad de preservar estos manuscritos es considerable.
Durante siglos, muchos de ellos han permanecido en iglesias y monasterios donde las condiciones de conservación no siempre son las ideales para documentos elaborados sobre pergamino y otros materiales orgánicos.
El deterioro puede producirse por humedad, temperatura, insectos, manipulación, envejecimiento de las tintas y condiciones inadecuadas de almacenamiento.
A esto se suman los riesgos derivados de conflictos y saqueos.
El British Council señala que determinadas colecciones de manuscritos de las regiones de North Gondor y Wollo han sufrido daños y saqueos en el contexto de conflictos, lo que ha aumentado la urgencia de preservar tanto los objetos como el conocimiento tradicional necesario para restaurarlos.
La digitalización también democratiza la investigación
Uno de los principales beneficios de estas iniciativas es que los manuscritos dejan de estar limitados a los especialistas que pueden viajar hasta Etiopía.
Un investigador de Europa, América, África o Asia puede acceder a los registros digitales y comenzar a estudiar una colección sin necesidad de tener el documento original frente a él.
Esto también abre posibilidades para nuevas generaciones de investigadores etíopes y extranjeros.
La digitalización permite comparar manuscritos de diferentes regiones, identificar variantes de un mismo texto, estudiar estilos de escritura, analizar las prácticas de los copistas y reconstruir redes históricas entre monasterios e iglesias.
Además, la creación de bases de datos estructuradas permite relacionar diferentes manuscritos entre sí y realizar búsquedas que serían prácticamente imposibles utilizando únicamente catálogos impresos.
Una oportunidad para la inteligencia artificial y las humanidades digitales
La disponibilidad de miles de imágenes también abre nuevas posibilidades tecnológicas.
Las herramientas de reconocimiento de escritura, análisis de imágenes, procesamiento de lenguas antiguas y aprendizaje automático podrían ayudar en el futuro a localizar patrones dentro de grandes colecciones.
Sin embargo, los manuscritos ge’ez presentan desafíos importantes para cualquier sistema automatizado.
La escritura puede variar considerablemente entre épocas y copistas, mientras que las páginas antiguas pueden presentar manchas, deterioro, pérdida de pigmentos y otras alteraciones.
Por eso, la tecnología puede convertirse en una herramienta de apoyo, pero la interpretación de los documentos continuará dependiendo en buena medida de especialistas en lengua, historia, paleografía y codicología.
Un patrimonio que ahora puede cruzar fronteras
El avance anunciado en 2026 representa una transformación significativa en la manera de estudiar el patrimonio escrito de Etiopía.
Los manuscritos que durante siglos permanecieron vinculados a monasterios, iglesias y bibliotecas locales han comenzado a formar parte de un ecosistema internacional de investigación digital.
El hecho de que los primeros 5.000 manuscritos del catálogo EMML ya estén incorporados a Reading Room significa que una parte considerable de esta documentación puede ser identificada y estudiada desde cualquier lugar con acceso a la plataforma.
Y el proceso todavía no ha terminado. HMML señala que existe material de EMML que supera los 5.000 registros ya catalogados y que el trabajo continuará con los manuscritos siguientes. De hecho, existe un catálogo no publicado correspondiente a los manuscritos EMML 5001-6000 que está previsto incorporar posteriormente a Reading Room.
Una biblioteca histórica que vuelve a estar al alcance del mundo
La digitalización de los manuscritos etíopes representa mucho más que el traslado de documentos antiguos de un soporte analógico a uno digital.
Es un esfuerzo por impedir que una parte fundamental de la memoria escrita africana desaparezca por el paso del tiempo, el deterioro físico o las dificultades de acceso.
Los más de 9.000 manuscritos microfilmados por EMML constituyen una de las grandes colecciones documentales para el estudio de la cultura etíope premoderna. Ahora, gracias a la conversión digital, una cantidad creciente de ese material puede ser consultada por investigadores de todo el mundo.
La cifra de 5.000 manuscritos catalogados marca, por tanto, un hito dentro de un proceso mucho mayor. No se trata únicamente de preservar libros religiosos, sino de proteger testimonios escritos que contienen siglos de historia, conocimiento, arte, lengua y memoria.
En un país cuya tradición manuscrita se remonta a muchos siglos atrás, convertir estos documentos en recursos digitales supone una oportunidad para que el patrimonio escrito de Etiopía pueda continuar siendo estudiado y transmitido mucho más allá de las paredes de los monasterios y bibliotecas donde sobrevivió durante generaciones