El Banco de Canadá decidió mantener su tasa de interés de referencia en 2,25 % en su reunión del 15 de julio de 2026, en lugar de aplicar una nueva reducción de 25 puntos básicos. La decisión refleja un escenario económico complejo: aunque la actividad canadiense comenzó a mostrar señales de recuperación, persisten riesgos relacionados con la inflación, el mercado laboral, los precios de la energía y la incertidumbre comercial internacional.

La decisión también marca una pausa después del importante ciclo de reducción de tasas que tuvo lugar durante 2024 y 2025. El banco central considera que el nivel actual de la política monetaria es compatible con una recuperación gradual de la economía y con el objetivo de devolver la inflación al 2 % en el mediano plazo.

El Banco de Canadá mantiene la tasa en 2,25 %

El 15 de julio, el Banco de Canadá mantuvo su objetivo para la tasa overnight en 2,25 %. Al mismo tiempo, conservó la tasa bancaria en 2,50 % y la tasa de depósito en 2,20 %.

La decisión fue acompañada por una evaluación de las condiciones económicas del país. El banco central señaló que la economía canadiense había atravesado un periodo de debilidad, pero que comenzaba a mostrar señales de recuperación.

En particular, el Banco de Canadá estimó que la actividad económica había retomado crecimiento durante el segundo trimestre de 2026, con una expansión estimada de aproximadamente 2,5 % en términos anualizados. También destacó una recuperación del consumo y señales de estabilización en el mercado de la vivienda.

Sin embargo, la institución decidió no acelerar nuevamente el proceso de reducción de tasas. La razón principal es que la inflación todavía presenta riesgos que podrían dificultar el regreso sostenido al objetivo del 2 %.

¿Por qué no hubo otro recorte de 25 puntos básicos?

Una reducción de 25 puntos básicos habría llevado la tasa de referencia desde 2,25 % hasta 2,00 %. Sin embargo, el Banco de Canadá consideró que no era necesario realizar ese movimiento en julio.

La institución explicó que la tasa vigente continúa siendo apropiada para apoyar la recuperación económica mientras se espera que las presiones inflacionarias disminuyan.

El escenario es particularmente delicado porque la inflación general aumentó durante los primeros meses de 2026. Según el Banco de Canadá, la inflación medida por el índice de precios al consumidor llegó al 3,2 % en mayo, principalmente como consecuencia del incremento de los precios de la gasolina asociado al conflicto en Oriente Medio.

No obstante, al excluir la gasolina, la inflación se situó alrededor del 2,2 %, mientras que las medidas de inflación subyacente permanecieron cerca del objetivo. Esto llevó al banco central a considerar que una parte importante del aumento de la inflación podría ser temporal.

La inflación sigue siendo una de las principales preocupaciones

El objetivo del Banco de Canadá es mantener la inflación alrededor del 2 %. Para ello, utiliza la tasa de interés como una de sus principales herramientas.

Cuando las tasas aumentan, pedir dinero prestado suele resultar más costoso. Esto puede reducir el consumo, la inversión y la demanda de crédito, ayudando a contener las presiones sobre los precios.

Por el contrario, cuando las tasas disminuyen, el crédito puede abaratarse y las familias y empresas pueden tener mayores incentivos para endeudarse, consumir e invertir.

En el escenario actual, el Banco de Canadá busca un equilibrio entre ambos objetivos: evitar que la inflación permanezca demasiado elevada, pero al mismo tiempo impedir que unas condiciones financieras excesivamente restrictivas frenen la recuperación económica.

El organismo proyecta que la inflación disminuya gradualmente y vuelva a situarse alrededor del 2 % a comienzos de 2027. Para 2027 y 2028, espera una inflación promedio cercana a ese nivel.

Una economía que comienza a recuperarse

El comportamiento de la economía canadiense también fue determinante para la decisión.

Durante el último periodo, Canadá enfrentó un crecimiento irregular debido a una combinación de incertidumbre comercial, menor crecimiento de la población y condiciones externas desfavorables.

El mercado laboral también ha mostrado señales de debilidad. La tasa de desempleo se ubicó en 6,5 % en junio de 2026 y se ha mantenido dentro de un rango aproximado de 6,5 % a 7 % desde finales de 2024.

Aun así, el Banco de Canadá identificó señales de recuperación. El consumo se ha mantenido relativamente sólido, las exportaciones comenzaron a recuperarse y la inversión empresarial muestra perspectivas de mejora.

El banco central proyecta un crecimiento de la economía canadiense de aproximadamente 0,7 % durante 2026, seguido de un crecimiento cercano al 1,8 % tanto en 2027 como en 2028.

¿Qué ocurre con las hipotecas?

Aunque la tasa del Banco de Canadá influye en las condiciones de crédito, una reducción o mantenimiento de la tasa oficial no significa que todas las tasas hipotecarias cambien automáticamente en la misma proporción.

Este punto es especialmente importante para los consumidores.

Las hipotecas de tasa variable suelen estar más directamente relacionadas con las condiciones de las tasas de interés oficiales y, por lo tanto, pueden reaccionar con mayor rapidez a las decisiones del banco central.

Las hipotecas de tasa fija, en cambio, están más relacionadas con el comportamiento de los rendimientos de los bonos y las expectativas de los mercados financieros. Por esta razón, una persona que busque una hipoteca fija no necesariamente verá una reducción equivalente a un eventual recorte de la tasa oficial.

Además, la tasa que finalmente obtiene un consumidor depende de factores como su historial crediticio, el monto de la cuota inicial, el tipo de hipoteca y las condiciones ofrecidas por la entidad financiera.

El propio mercado hipotecario canadiense continúa enfrentando un desafío importante: una gran cantidad de préstamos hipotecarios deben renovarse después de haber sido contratados durante el periodo de tasas excepcionalmente bajas.

El Banco de Canadá estimó anteriormente que alrededor del 60 % de las hipotecas pendientes estaban previstas para renovarse durante 2025 y 2026, lo que puede provocar incrementos en los pagos mensuales para algunos hogares, incluso después de las reducciones de tasas realizadas desde 2024.

¿Y qué significa para las empresas?

El nivel de la tasa de referencia también tiene consecuencias para el sector empresarial.

Cuando las condiciones de financiación se relajan, las compañías pueden encontrar un entorno más favorable para solicitar préstamos destinados a ampliar operaciones, comprar maquinaria, contratar trabajadores o financiar nuevos proyectos.

Por el contrario, cuando las tasas permanecen elevadas, las empresas pueden retrasar inversiones debido al mayor costo de financiarse.

En el caso canadiense, el Banco de Canadá espera que la inversión empresarial aumente moderadamente. La actividad relacionada con el sector de petróleo y gas puede contribuir al crecimiento durante el corto plazo, mientras que otras compañías continúan adaptándose a la incertidumbre relacionada con el comercio internacional.

Por ello, mantener la tasa en 2,25 % representa una posición intermedia: las condiciones monetarias son considerablemente menos restrictivas que durante el periodo de tasas altas, pero el banco central tampoco considera necesario acelerar los estímulos monetarios.

El contexto internacional también pesa

La política monetaria canadiense no depende exclusivamente de lo que ocurre dentro del país.

Durante 2026, los precios internacionales del petróleo se han visto afectados por la situación geopolítica en Oriente Medio. El aumento de los precios energéticos ha contribuido directamente a elevar la inflación canadiense, especialmente a través del precio de los combustibles.

Al mismo tiempo, Canadá continúa enfrentando incertidumbre relacionada con su relación comercial con Estados Unidos.

El Banco de Canadá señaló que las perspectivas económicas globales se han visto afectadas por el conflicto en Oriente Medio y que la evolución de los precios del petróleo será determinante para el comportamiento futuro de la inflación.

Esta combinación dificulta que el banco central adopte una trayectoria fija para las tasas. Si la inflación vuelve a aumentar de manera persistente, podría ser necesario mantener las tasas durante más tiempo o incluso considerar ajustes al alza. Si, por el contrario, el crecimiento se debilita significativamente y las presiones inflacionarias disminuyen, podrían volver a aparecer argumentos para reducirlas.

La vivienda muestra señales de estabilización

El mercado inmobiliario canadiense también está estrechamente relacionado con la política monetaria.

Las tasas de interés elevadas durante los años anteriores redujeron la capacidad de endeudamiento de muchos compradores y aumentaron el costo de las hipotecas.

Con la reducción de las tasas desde 2024, las condiciones financieras comenzaron a relajarse. Sin embargo, la recuperación del mercado inmobiliario ha sido desigual.

En su evaluación de julio, el Banco de Canadá indicó que la actividad de vivienda había sido débil, aunque comenzaba a mostrar señales de estabilización.

Por ello, una nueva reducción de tasas podría favorecer el acceso al crédito hipotecario, pero también podría incrementar la demanda de viviendas. En mercados donde existe una oferta limitada, un aumento rápido de la demanda puede ejercer presión sobre los precios.

Esto explica por qué el banco central debe evaluar cuidadosamente los efectos de sus decisiones sobre el conjunto de la economía.

No se puede asumir que habrá un recorte en septiembre

La próxima decisión sobre la tasa de interés está programada para el 2 de septiembre de 2026. El Banco de Canadá no ha anunciado que vaya a reducir la tasa en esa reunión.

La institución ha dejado claro que continuará evaluando la evolución de la economía y de la inflación antes de realizar nuevos ajustes.

Esto significa que los próximos datos de inflación, empleo, crecimiento económico, consumo, vivienda y comercio internacional tendrán un papel importante en la decisión.

El escenario tampoco es completamente favorable a nuevos recortes. Aunque la economía todavía presenta debilidades, la inflación general se encuentra por encima del objetivo y existen riesgos externos que podrían volver a elevar los precios.

Una pausa después de un importante ciclo de recortes

Para entender la decisión actual, es necesario observar el recorrido de la política monetaria canadiense.

En 2024, el Banco de Canadá inició un proceso de reducción de tasas después del periodo de fuertes aumentos implementado para combatir la elevada inflación.

El 5 de junio de 2024, la institución redujo su tasa de referencia en 25 puntos básicos, desde 5 % hasta 4,75 %. Fue la primera reducción de la tasa desde 2020.

Posteriormente continuó reduciendo las tasas. El 24 de julio de 2024, por ejemplo, volvió a recortar 25 puntos básicos y llevó la tasa hasta 4,50 %.

El proceso continuó durante 2024 y 2025, hasta alcanzar el nivel actual de 2,25 %. En octubre de 2025, el Banco de Canadá había reducido la tasa hasta 2,25 %, desde 2,50 %.

La pausa actual, por tanto, no significa que el ciclo de relajación monetaria haya sido inexistente. Al contrario, representa una etapa posterior a un proceso considerable de reducción de las tasas.

¿Qué significa la decisión para los canadienses?

Para los hogares, mantener la tasa en 2,25 % significa que no habrá un nuevo alivio derivado directamente de la tasa oficial en julio.

Los consumidores con préstamos de tasa variable no recibirán una nueva reducción relacionada con esta decisión, mientras que quienes estén buscando financiación tendrán que analizar las ofertas concretas de las entidades financieras.

Para quienes tengan que renovar una hipoteca, el panorama puede ser más complejo. Aunque las tasas actuales son inferiores a los máximos registrados durante el ciclo de endurecimiento monetario, algunos propietarios todavía pueden enfrentarse a pagos superiores a los que tenían cuando contrataron sus préstamos originales.

Para las empresas, la estabilidad de la tasa permite contar con mayor previsibilidad financiera, aunque no necesariamente representa un estímulo adicional para la inversión.

Una decisión marcada por la cautela

La decisión del Banco de Canadá refleja, en definitiva, una posición de equilibrio.

Por un lado, existen señales positivas: el crecimiento económico está recuperándose, el consumo continúa mostrando fortaleza y el mercado inmobiliario parece comenzar a estabilizarse.

Por otro, todavía existen riesgos relevantes. El desempleo permanece elevado, la inflación general está por encima del objetivo y los acontecimientos internacionales pueden modificar rápidamente los precios de la energía y las condiciones comerciales.

Por esta razón, el Banco de Canadá considera que mantener la tasa de referencia en 2,25 % es actualmente compatible con una recuperación gradual y con el objetivo de devolver la inflación al 2 %.

Qué esperar en los próximos meses

El escenario para el resto de 2026 dependerá principalmente de cómo evolucionen la inflación y el crecimiento.

Si la inflación disminuye de manera sostenida hacia el 2 % y la economía pierde fuerza, aumentaría el margen para considerar nuevas reducciones.

En cambio, si los precios de la energía vuelven a subir con fuerza o las presiones inflacionarias se vuelven persistentes, el Banco de Canadá podría mantener las tasas durante más tiempo.

La institución también ha advertido que está preparada para ajustar la política monetaria si las condiciones económicas cambian de manera significativa.

Por ahora, la próxima fecha clave será el 2 de septiembre de 2026, cuando el Banco de Canadá volverá a evaluar el nivel de su tasa de referencia.

Conclusión

La principal noticia para los mercados y los consumidores canadienses no es un nuevo recorte de 25 puntos básicos, sino la decisión de mantener la tasa de interés en 2,25 %.

La pausa refleja que el Banco de Canadá considera que las condiciones monetarias actuales son suficientes para acompañar la recuperación sin abandonar la lucha contra la inflación. Al mismo tiempo, la debilidad del mercado laboral, la evolución de los precios de la energía, la vivienda y las relaciones comerciales con Estados Unidos mantienen abierto el escenario para futuros cambios.

Por ello, cualquier expectativa sobre un nuevo recorte debe interpretarse con cautela. El Banco de Canadá ha dejado claro que sus próximas decisiones dependerán de los datos económicos y de la evolución de los riesgos, no de un calendario predeterminado.