El portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln enfrenta cuestionamientos por las condiciones que estaría viviendo su tripulación después de permanecer durante meses desplegado en Medio Oriente, en el marco de las operaciones militares de Estados Unidos relacionadas con la guerra con Irán.
Según reportes citados por medios estadounidenses, los más de 5.000 integrantes de la tripulación han afrontado un despliegue extraordinariamente prolongado, con más de 200 días consecutivos sin una escala en puerto. Familiares de algunos marineros han denunciado agotamiento, problemas de abastecimiento, dificultades con el agua y las instalaciones, además de un deterioro de la moral y preocupaciones relacionadas con la salud mental.
Uno de los episodios que mayor preocupación ha generado corresponde al caso de un marinero que cayó por la borda a comienzos de agosto durante lo que, según reportes de CNN citados por otros medios, habría sido una crisis de salud mental. También han surgido denuncias sobre intentos de algunos tripulantes de lanzarse al mar.
La situación provocó llamados de legisladores estadounidenses para que el Pentágono entregue explicaciones y permita una supervisión de las condiciones a bordo. Entre las denuncias aparecen problemas de alimentación, fontanería, higiene, suministros y retrasos en la correspondencia con las familias.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rechazó las versiones más graves y aseguró que los reportes sobre las condiciones del portaaviones han sido “completamente tergiversados”. La Marina, por su parte, sostiene que no ha observado un aumento de pensamientos suicidas entre los tripulantes y afirma que las necesidades esenciales de la tripulación continúan siendo atendidas.
Mientras crece la presión política, el USS George Washington se dirige hacia Medio Oriente para asumir funciones y contribuir a relevar al Abraham Lincoln. El movimiento busca reducir la presión sobre un portaaviones cuyo despliegue se ha extendido mucho más allá de lo inicialmente previsto.