El Gobierno venezolano anunció una nueva reducción de la jornada laboral para los trabajadores del sector público, como parte de las medidas adoptadas para enfrentar el creciente déficit de energía eléctrica que afecta al país. La decisión establece jornadas presenciales de cuatro horas y media, entre las 8:00 de la mañana y las 12:30 del mediodía, para las entidades que no prestan servicios considerados esenciales.

La medida llega después de que varios organismos públicos ya hubieran comenzado a trabajar bajo un esquema de días alternos, es decir, un día de trabajo y uno de descanso, con el objetivo de disminuir el consumo eléctrico y reducir la presión sobre una red que atraviesa una situación crítica. Las autoridades buscan así limitar la demanda durante las horas de mayor consumo y contribuir a la estabilidad del sistema eléctrico nacional.

El déficit energético superó los 3.700 megavatios durante uno de los momentos más críticos de la semana. El martes 11 de agosto, la demanda eléctrica llegó a aproximadamente 15.726 megavatios, mientras la capacidad de generación disponible rondaba los 12.000 MW, una diferencia que puso de manifiesto la dificultad del sistema para atender el consumo nacional.

Las restricciones no se aplicarán de la misma manera a todos los trabajadores. Los servicios considerados esenciales, entre ellos los relacionados con la atención sanitaria, quedaron exceptuados debido a la necesidad de mantener su funcionamiento incluso durante la emergencia energética.

El Gobierno ha presentado estas medidas como parte de un plan de ahorro destinado a disminuir el consumo y recuperar progresivamente la capacidad de generación eléctrica. Mientras tanto, los cortes de energía y las dificultades para garantizar un suministro estable continúan generando preocupación entre los ciudadanos y afectando las actividades cotidianas en diferentes regiones del país.