Apenas 24 horas después de su posesión, el gobierno de Abelardo De La Espriella ya comienza a materializar su prometida política de seguridad ofensiva. A través de un operativo del Gaula del Ejército Nacional en Guamal (Meta), las autoridades lograron la captura de Héctor Bastidas Bravo, alias ‘Bonito’, una pieza clave en el engranaje del crimen organizado en el sur del país.

A través de su cuenta de X, el nuevo jefe de Estado celebró la aprehensión calificándola como un «golpe contundente» y aprovechó para enviar un mensaje directo a las organizaciones ilegales:

«A los delincuentes se les acabó la impunidad. La autoridad del Estado se respeta. Patria, Honor y Lealtad. Nuestro compromiso es Colombia».

¿Quién es alias ‘Bonito’?

La captura de Bastidas Bravo no es un movimiento menor en el tablero del conflicto. Según la inteligencia militar y el Ministerio de Defensa, el detenido fungía como el segundo cabecilla de los llamados Comandos de Frontera, con un amplio prontuario que incluye:

  • Coordinación transnacional: Controlaba operaciones de narcotráfico y rutas estratégicas en los departamentos de Putumayo, Amazonas y Nariño, extendiendo sus tentáculos hacia las fronteras con Ecuador y Perú.
  • Guerra territorial: Era el encargado de liderar la ofensiva de su estructura para recuperar zonas en disputa con otros grupos armados.
  • Ataques armados: Se le atribuye la planeación de acciones violentas tanto contra la Fuerza Pública como contra la población civil en sus áreas de influencia.

El Ministerio de Defensa respaldó el anuncio presidencial, afirmando que esta captura debilita drásticamente la capacidad de expansión territorial del grupo armado y reafirma que la Fuerza Pública mantendrá la persecución contra quienes pretendan imponer el terror.

El fin de las concesiones carcelarias

La caída de alias ‘Bonito’ se alinea con la primera gran directriz de choque del nuevo gobierno: el desmantelamiento de los beneficios penitenciarios otorgados durante la administración Petro.

En las últimas horas, De La Espriella ordenó el traslado inmediato de 117 cabecillas criminales que se encontraban recluidos en la cárcel de Itagüí —desde donde participaban en los diálogos de la ‘Paz Total’— hacia centros de máxima seguridad en distintas regiones del país. El objetivo es cortar de raíz la coordinación de extorsiones y operaciones ilegales desde las celdas.

«En la era del Tigre se acabó la cárcel como centro de operaciones para los bandidos», sentenció el mandatario, dejando claro que el cuatrienio estará marcado por una estrategia de seguridad sin concesiones.