Un operativo de control ambiental realizado en el norte de Bogotá terminó con la incautación preventiva de 23 animales silvestres que permanecían en las instalaciones de la Universidad El Bosque, ubicada en el barrio Bella Suiza, localidad de Usaquén.
Entre los ejemplares encontrados había 15 boas constrictoras y ocho tortugas de diferentes especies, animales que, de acuerdo con las autoridades, eran utilizados con fines educativos y de exhibición.
La intervención fue realizada el 2 de agosto de 2026 mediante un trabajo conjunto entre la Policía Nacional, a través de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Bogotá, y funcionarios de la Secretaría Distrital de Ambiente. Durante la verificación de los animales y de los documentos que respaldaban su permanencia en la institución, fueron detectadas inconsistencias relacionadas con la documentación de la tenencia.
¿Qué ocurrió en la Universidad El Bosque?
La actuación se desarrolló en el campus de la Universidad El Bosque, en el sector de Bella Suiza, como parte de una visita de verificación relacionada con la fauna silvestre mantenida en la institución.
Según la información conocida sobre el procedimiento, los animales estaban destinados a actividades de carácter educativo y de exhibición, un aspecto relevante debido a que la presencia de fauna silvestre bajo cuidado humano requiere cumplir con las disposiciones ambientales correspondientes.
Durante la inspección, los funcionarios revisaron la situación documental de los ejemplares y encontraron inconsistencias que llevaron a la decisión de retirarlos preventivamente del lugar.
La mayor Luz Amparo Pinto Rivera, jefe de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó que la actuación se produjo precisamente después de identificar inconsistencias en los documentos que respaldaban la tenencia.
En total, fueron retirados 23 animales: 15 boas constrictoras y ocho tortugas de diferentes especies. Los ejemplares quedaron a disposición de la Secretaría Distrital de Ambiente.
La diferencia entre una incautación preventiva y una condena
Un punto importante para entender el caso es que la palabra “incautación” no significa por sí misma que la Universidad El Bosque haya sido condenada por un delito.
En este procedimiento se habla de una incautación preventiva derivada de inconsistencias documentales. La situación administrativa y ambiental de los ejemplares debe seguir el procedimiento correspondiente y, en caso de existir alguna conducta sancionable, serán las autoridades competentes las encargadas de determinar las responsabilidades.
La propia información publicada sobre el operativo muestra además una diferencia en la manera de describir lo sucedido.
Mientras la Policía y las autoridades ambientales señalaron que encontraron inconsistencias en la documentación, Blu Radio informó que los permisos para la permanencia de los animales con fines educativos y de exhibición no habían sido renovados.
Por su parte, la Universidad El Bosque presentó una explicación diferente sobre el procedimiento. De acuerdo con la versión recogida por Cambio, la institución manifestó que los animales habían llegado mediante una donación realizada por una entidad pública y que, al revisar los requisitos aplicables para su tenencia, se determinó de común acuerdo con la Secretaría de Ambiente realizar la entrega de los ejemplares a la autoridad ambiental.
Es decir, la universidad sostuvo que se trató de una entrega voluntaria coordinada con la autoridad, y no de una intervención originada necesariamente en una conducta irregular deliberada.
¿Qué animales fueron incautados?
El grupo estaba compuesto por:
- 15 boas constrictoras.
- 8 tortugas de diferentes especies.
Las fuentes consultadas no detallan en el reporte inicial la identificación taxonómica individual de cada una de las tortugas, por lo que no resulta conveniente atribuirles una especie específica sin información oficial adicional.
Las boas constrictoras, por su parte, son serpientes no venenosas que capturan a sus presas mediante constricción. La Universidad Nacional explica que pueden alcanzar longitudes de hasta aproximadamente tres metros y que su alimentación incluye mamíferos, reptiles y aves.
Esto también ayuda a entender por qué el manejo de estos animales requiere conocimientos especializados y condiciones adecuadas, incluso cuando son utilizados para fines académicos.
¿Por qué es necesario contar con documentación para tener fauna silvestre?
La legislación ambiental colombiana establece controles sobre las actividades relacionadas con la fauna silvestre.
La Secretaría Distrital de Ambiente explica que, de acuerdo con la normativa ambiental vigente y especialmente con el Decreto 1076 de 2015, las actividades comerciales o no comerciales relacionadas con el recurso fauna silvestre deben contar previamente con la autorización, licencia o permiso correspondiente de la autoridad ambiental competente.
El marco regulatorio contempla actividades como el almacenamiento, comercialización, movilización, investigación y otras formas de manejo de especímenes de fauna.
Además, los permisos, autorizaciones y licencias relacionados con el aprovechamiento de ejemplares de fauna silvestre están sujetos a condiciones específicas y no pueden entenderse como una autorización general para cualquier actividad con los animales.
Por esa razón, que una institución tenga animales con una finalidad académica no elimina automáticamente las obligaciones ambientales. La documentación debe mantenerse vigente y debe respaldar la actividad específica que se realiza con los ejemplares.
La fauna silvestre en Bogotá está bajo vigilancia permanente
El caso de la Universidad El Bosque se suma a las diferentes acciones que realizan las autoridades para controlar la tenencia, comercialización y movilización irregular de animales silvestres en la capital.
La Secretaría Distrital de Ambiente cuenta con un Grupo de Fauna Silvestre encargado de desarrollar labores de prevención, control, evaluación y seguimiento relacionadas con el aprovechamiento y el tráfico ilegal de fauna en Bogotá.
Dentro de sus labores se encuentran precisamente las diligencias relacionadas con la restricción de la tenencia, comercialización, presencia y movilización ilegal de fauna silvestre, así como las incautaciones realizadas con apoyo de organismos de Policía.
Esto significa que los controles no se limitan a vendedores informales o personas que mantienen animales como mascotas. También pueden realizarse verificaciones en establecimientos e instituciones donde existan ejemplares silvestres bajo custodia humana.
¿Qué pasará con las 15 boas y las ocho tortugas?
Después del procedimiento, los 23 animales quedaron bajo custodia de la Secretaría Distrital de Ambiente.
La siguiente etapa consiste en realizar una valoración especializada para determinar el estado de cada ejemplar y establecer cuál debe ser su manejo.
De acuerdo con la información publicada sobre el caso, profesionales de la autoridad ambiental realizarán evaluaciones veterinarias y determinarán si los animales pueden entrar en un proceso de rehabilitación y posteriormente regresar a un entorno natural o si requieren permanecer bajo algún tipo de manejo especializado.
Esto es importante porque no todos los animales silvestres que son recuperados pueden ser liberados inmediatamente.
Antes de devolver un ejemplar a la naturaleza, las autoridades deben valorar aspectos como su estado físico, comportamiento, capacidad para sobrevivir por sus propios medios y las condiciones del lugar donde eventualmente sería liberado.
Una liberación inadecuada también puede representar un riesgo para el propio animal o para los ecosistemas.
La liberación no siempre es el destino inmediato
El manejo de fauna silvestre recuperada contempla diferentes posibilidades.
Investigaciones realizadas en Colombia sobre el destino de animales recibidos por autoridades ambientales muestran que los ejemplares pueden proceder de entregas voluntarias, rescates, decomisos o incautaciones, y que posteriormente pueden ser destinados a procesos de rehabilitación, liberación u otras formas de manejo especializado.
Por ello, en el caso de las 15 boas y las ocho tortugas encontradas en Bogotá, no puede afirmarse todavía que todos serán liberados, pues esa decisión depende de la evaluación individual de cada ejemplar.
Las autoridades deberán determinar qué animales tienen condiciones para regresar al medio natural y cuáles requieren permanecer bajo cuidado especializado.
¿Tener fauna silvestre sin los requisitos puede generar consecuencias legales?
La legislación colombiana establece consecuencias para determinadas conductas relacionadas con el aprovechamiento ilícito de los recursos naturales.
La Ley 2111 de 2021, que modificó las disposiciones penales sobre delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, contempla el aprovechamiento ilícito de recursos naturales renovables cuando se realizan determinadas conductas incumpliendo la normatividad existente. Entre ellas se encuentran mantener, transportar, comerciar o traficar especímenes de fauna, entre otras acciones, bajo las condiciones previstas por la norma.
Sin embargo, es fundamental diferenciar entre una irregularidad documental detectada durante una inspección y la existencia comprobada de responsabilidad penal.
En el caso de la Universidad El Bosque, la información publicada hasta ahora se refiere a inconsistencias en la documentación y al retiro preventivo de los animales. La universidad, además, sostiene que coordinó voluntariamente la entrega con la Secretaría Distrital de Ambiente. Por ello, no sería correcto presentar el hecho como una condena o afirmar que la institución fue declarada responsable de un delito.
Un caso que pone nuevamente la atención sobre el manejo de fauna en instituciones educativas
El operativo también abre una discusión sobre el manejo de animales silvestres utilizados para educación, investigación y divulgación científica.
Las instituciones académicas pueden desempeñar un papel importante en el conocimiento y conservación de la biodiversidad. De hecho, la propia Universidad El Bosque cuenta con actividades académicas y científicas relacionadas con fauna silvestre y colecciones biológicas. Sus registros públicos muestran la existencia de colecciones científicas y de referencia vinculadas con diferentes grupos de animales.
Pero el interés educativo no elimina las obligaciones legales. La utilización de animales silvestres exige que su procedencia, custodia, movilización y manejo estén debidamente respaldados por la normativa aplicable.
En ese sentido, el caso de las 15 boas y ocho tortugas demuestra que la legalidad documental y el bienestar de los ejemplares son aspectos inseparables del manejo de fauna silvestre.
Las autoridades llaman a denunciar el tráfico y la tenencia irregular
La Secretaría Distrital de Ambiente mantiene canales para que los ciudadanos informen sobre casos relacionados con fauna silvestre en riesgo, tráfico o tenencia irregular.
La entidad recomienda que las personas no manipulen directamente animales silvestres, no intenten mantenerlos como mascotas y comuniquen los casos a las autoridades ambientales.
En Bogotá, el Grupo de Fauna Silvestre dispone de canales de atención para recibir este tipo de reportes, entre ellos el correo fauna@ambientebogota.gov.co y líneas de atención publicadas oficialmente por la entidad.
Lo que se sabe hasta ahora
La información disponible permite establecer que:
- El operativo ocurrió en una institución de educación superior ubicada en Usaquén, Bogotá.
- El lugar corresponde a la Universidad El Bosque, en el sector de Bella Suiza.
- Fueron retirados 23 animales silvestres.
- El grupo estaba compuesto por 15 boas constrictoras y ocho tortugas.
- Los ejemplares eran utilizados con fines educativos y de exhibición.
- Las autoridades encontraron inconsistencias en la documentación relacionada con su tenencia.
- Los animales quedaron bajo custodia de la Secretaría Distrital de Ambiente.
- Serán sometidos a valoración veterinaria y se determinará su destino.
- La Universidad El Bosque sostuvo que la entrega fue voluntaria y coordinada con la autoridad ambiental, después de revisar los requisitos aplicables.
Así, más que tratarse únicamente del hallazgo de un grupo numeroso de reptiles dentro de una universidad, el caso pone de relieve la importancia de mantener actualizados los permisos y documentos asociados al manejo de fauna silvestre, incluso cuando los animales son utilizados con propósitos académicos.
La decisión final sobre las 15 boas y las ocho tortugas dependerá de las evaluaciones que realice la autoridad ambiental y de las condiciones particulares de cada ejemplar. Mientras tanto, los animales permanecerán bajo custodia especializada.