Las excavaciones de la Universidad de Catania en el yacimiento de Tava Tepe, situado en el oeste de Azerbaiyán, han puesto al descubierto un complejo arqueológico que trastoca los esquemas establecidos sobre las comunidades del Bronce Final en la región caucásica.
Lo que en un principio se interpretó como una estructura doméstica aislada, fechada hacia el 1300-1000 a.C., ha resultado ser el último eslabón de una tradición constructiva y ceremonial que se perpetuó durante generaciones, desvelando un espacio donde la elaboración y el consumo de alimentos trascendían lo puramente nutritivo para convertirse en un pilar de la identidad y la cohesión social.