Entre la incertidumbre y la esperanza más de 30 madres de familia de distintos municipios de los departamentos de Nariño y Putumayo, conservan la ilusión de dar con el paradero de sus seres queridos.
Sin embargo indican que la Jurisdicción Especial para la Paz, es el ‘motor jurídico’ de protección ara los excomandantes de las Farc y de todos sus integrantes que cometieron masacres, desapariciones y desplazamientos en Nariño y en el resto de Colombia.
“Han pasado 24 años y hasta el sol de hoy, no sé pasó con mi hijo Jhon Richard Pazos Gomajoa y la JEP no me ha apoyado en nada . Lo único que tengo claro, es que el llanto y la incertidumbre han sido testigos del sufrimiento que padezco por cuenta de quienes se llevaron forzadamente y luego desaparecieron a mi hijo”, expresó Yolanda Gomajoa, madre de Jhon Richard Pazos Gomajoa, detective del entonces Departamento Administrativo de Seguridad Das.
La desaparición del investigador se produjo el 22 de febrero del año 2002, cuando a bordo de un vehículo se movilizaba por la carretera que comunica al perímetro urbano del municipio de Tumaco con el corregimiento de Llorente.
“Algunas personas que se dieron cuenta de lo sucedido, recordaron que la tarde de ese viernes, un grupo de hombres armados que apareció sobre la carretera, una vez obligó a detener la marcha del automotor, se llevó a Jhon Richard”, manifestó.
Agregó que según testigos, cuando los alzados en armas tuvieron en su poder al joven de 25 años de edad, se lo llevaron al monte, donde nadie supo que pasó con él.
“Lo cierto es que unos días después de reportada su desaparición, circuló un panfleto en el que integrantes de 29 frente de las Farc se atribuían el secuestro y posterior asesinato de John Richard”, manifestó la progenitora quien hace parte de la Asociación de Madres Víctimas de la Violencia de Nariño, Amvidenar.
Movida por la pena, viajó desde la ciudad de Pasto hasta el corregimiento de Llorente, en donde luego de tanto preguntar, nadie le dio razón del paradero de su hijo. Entre tantos ires y venires, se encontró con el párroco de dicho corregimiento a quien le había puesto en conocimiento la situación de su hijo.