Su historia es una de las más increíbles de todo el conflicto bélico. Se dice que los propios soldados estadounidense no se creían lo que veían con sus propios ojos

Inicialmente abandonado y hundido tras sufrir severos daños estructurales en combate, el destructor fue rescatado y restaurado por las tropas de Japón para ser reembarcado como escolta de convoyes navales. Esta insólita peripecia llevó a los pilotos aliados a divisar atónitos su propio navío operando en territorio hostil, bautizándolo popularmente con el sobrenombre del Barco Fantasma del Pacífico. Recuperado tras la capitulación nipona y hundido definitivamente en un ejercicio de tiro en 1946, su ubicación exacta no fue conocida durante años.