El gobierno entrante del presidente electo Abelardo de la Espriella recibió un panorama complejo en materia de capacidades aéreas de la Fuerza Pública. De acuerdo con un informe de empalme conocido por Caracol Radio, 310 de las 620 aeronaves pertenecientes a las Fuerzas Militares y la Policía Nacional aparecen registradas como no operativas o fuera de servicio, lo que representa exactamente la mitad de toda la flota aérea del Estado colombiano.

La información forma parte de la documentación entregada durante el proceso de transición entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y la administración que asumirá funciones el próximo 7 de agosto. El diagnóstico pone sobre la mesa uno de los principales desafíos que enfrentará el nuevo Ministerio de Defensa: recuperar la disponibilidad operacional de aeronaves fundamentales para el transporte de tropas, evacuaciones médicas, operaciones contra grupos armados, vigilancia aérea y atención de emergencias.


Un informe que prende las alarmas

Según el documento de empalme, el inventario oficial contempla 620 aeronaves entre aviones y helicópteros administrados por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Sin embargo, 310 unidades no se encuentran disponibles para operar, ya sea porque requieren mantenimiento mayor, permanecen en procesos de reparación, presentan falta de repuestos o cumplen ciclos de inspección técnica que les impiden prestar servicio.

Aunque el informe no señala que todas las aeronaves estén definitivamente fuera de servicio, sí advierte que la disponibilidad actual limita la capacidad operativa de las instituciones encargadas de la seguridad y defensa nacional.

Este tipo de diagnósticos resulta habitual en los procesos de empalme entre administraciones, pues permiten al nuevo gobierno conocer el estado financiero, logístico y operativo de las diferentes entidades antes de iniciar su gestión.


¿Por qué es importante la disponibilidad de las aeronaves?

Las aeronaves de las Fuerzas Militares y la Policía cumplen funciones que van mucho más allá de las operaciones militares.

Entre sus principales misiones se encuentran:

  • Transporte de tropas y personal.
  • Evacuaciones aeromédicas en zonas apartadas.
  • Combate contra organizaciones criminales.
  • Vigilancia de fronteras.
  • Atención de desastres naturales.
  • Transporte de ayuda humanitaria.
  • Extinción de incendios forestales.
  • Apoyo a operaciones de búsqueda y rescate.

Cuando una parte importante de la flota permanece en tierra, la capacidad de respuesta del Estado puede verse afectada, especialmente en regiones donde el acceso terrestre es limitado y el transporte aéreo constituye la única alternativa para llegar rápidamente.


El reto para el nuevo Gobierno

El informe llega en un momento en que el presidente electo Abelardo de la Espriella ha manifestado que la seguridad será uno de los ejes centrales de su administración.

Durante la campaña presidencial anunció medidas encaminadas a fortalecer las Fuerzas Militares y la Policía, revisar el estado de los equipos estratégicos e incrementar las capacidades operativas del sector Defensa. Además, el equipo de empalme había solicitado previamente información detallada sobre el estado del Ministerio de Defensa mediante un extenso derecho de petición que incluía cientos de requerimientos técnicos y administrativos.

La recuperación de aeronaves inactivas podría convertirse en una de las primeras prioridades del nuevo gobierno, ya que devolverlas al servicio permitiría aumentar la capacidad operacional sin necesidad de adquirir inmediatamente nuevos equipos.


¿Qué significa que una aeronave sea «no operativa»?

En el ámbito aeronáutico, una aeronave catalogada como no operativa no necesariamente está inservible.

Las razones pueden incluir:

  • Mantenimiento preventivo programado.
  • Reparaciones por fallas mecánicas.
  • Espera de repuestos importados.
  • Inspecciones técnicas obligatorias.
  • Modernización de sistemas electrónicos.
  • Limitaciones presupuestales para completar las reparaciones.

En muchos casos, estas aeronaves pueden volver al servicio una vez culminen los procesos técnicos correspondientes.


El costo del mantenimiento

Mantener operativa una flota militar implica inversiones permanentes.

Helicópteros y aviones requieren inspecciones periódicas, cambio de componentes, revisiones estructurales y certificaciones que, dependiendo del modelo, pueden representar millones de dólares.

La disponibilidad también depende de factores como:

  • Contratos de mantenimiento.
  • Existencia de repuestos.
  • Disponibilidad de técnicos especializados.
  • Presupuesto asignado.
  • Antigüedad de las aeronaves.

Por ello, expertos en defensa suelen señalar que la compra de nuevos equipos es solo una parte del gasto, mientras que el mantenimiento representa un compromiso financiero constante durante toda la vida útil de las aeronaves.


El informe no atribuye responsabilidades

Hasta el momento, el documento conocido por Caracol Radio se limita a presentar el estado de la flota durante el proceso de empalme.

No establece responsabilidades individuales ni concluye que la situación sea consecuencia exclusiva de una administración específica.

Será el nuevo Gobierno el encargado de verificar el inventario, validar el estado técnico de cada aeronave y definir un plan de recuperación o modernización de la capacidad aérea del sector Defensa.


Lo que viene

Con la posesión presidencial prevista para el próximo 7 de agosto, el Gobierno de Abelardo de la Espriella deberá evaluar las prioridades presupuestales del Ministerio de Defensa.

Entre las decisiones que podrían adoptarse están:

  • Recuperar aeronaves que puedan volver rápidamente al servicio.
  • Priorizar el mantenimiento de helicópteros utilizados en operaciones críticas.
  • Revisar contratos de soporte logístico.
  • Evaluar futuras adquisiciones de equipos.
  • Modernizar parte de la flota aérea de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

El estado de estas 310 aeronaves será uno de los primeros indicadores sobre la capacidad operativa que recibirá la nueva administración para enfrentar los retos de seguridad del país.