La estructura es clave para comprender el singular ecosistema hidrotermal atlántico. Los movimientos tectónicos elevaron materiales que normalmente están mucho más profundos
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20/07/2026 – 20:28
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Una perforación realizada bajo el macizo Atlantis, cerca de la formación hidrotermal conocida como Ciudad Perdida, ha permitido observar cómo circulan los fluidos por las profundidades de la corteza oceánica. El hallazgo, publicado en la revista científica Geochemistry, Geophysics, Geosystems, aporta nuevas pistas sobre el origen de la energía química que sostiene este singular ecosistema del Atlántico.
La expedición científica se desarrolló en 2023 a bordo del buque de investigación JOIDES Resolution. El equipo trabajó a unos 800 metros al norte de la Ciudad Perdida, en una zona donde los movimientos tectónicos han elevado materiales que normalmente permanecen ocultos a gran profundidad. Allí, los investigadores comenzaron a perforar el lecho marino para reconstruir la estructura interna de este sistema geológico.https://datos.elconfidencial.com/pildoras-subsecciones/?section=cta-seo
La operación alcanzó los 1.268 metros bajo el fondo oceánico y recuperó una extensa muestra de rocas procedentes de la corteza y del manto superior. Entre los materiales extraídos aparecieron abundantes peridotitas, unas rocas que rara vez pueden estudiarse mediante perforaciones directas, pero que resultan accesibles en esta región por la particular configuración del macizo Atlantis.
Agua atrapada en las rocas
El testigo obtenido también contenía una elevada cantidad de agua de formación, retenida durante largos periodos en los poros y fracturas de las capas subterráneas. El análisis químico indicó que este fluido había permanecido en contacto con rocas calientes a temperaturas superiores a 300 °C, una señal de que el agua marina puede penetrar mucho más profundamente de lo que muestran las fuentes visibles.
La composición de ese líquido presentaba importantes semejanzas con los fluidos expulsados por las chimeneas de la Ciudad Perdida. Esta coincidencia ha llevado a los científicos a identificar una posible red interna por la que el agua desciende, se transforma mediante reacciones con las rocas y vuelve después hacia zonas menos profundas cargada de hidrógeno, metano y otros compuestos químicos.
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La red que alimenta la Ciudad Perdida
“Nuestros resultados proporcionan la primera evidencia directa de una circulación profunda de fluidos a alta temperatura a través de litologías gabroicas y ultramáficas bajo el macizo Atlantis”, explican los investigadores. El descubrimiento respalda así una hipótesis planteada desde hace años: la Ciudad Perdida depende de un circuito subterráneo que transporta calor y sustancias químicas desde el interior de la corteza.
“Estos hallazgos demuestran cómo el agua de mar circula profundamente por las placas oceánicas y transporta energía química hacia entornos menos profundos, donde podría sostener vida microbiana”, señalan los autores. Esta red geológica permite que distintos organismos sobrevivan sin luz solar, utilizando la energía liberada por las reacciones entre el agua y las rocas calientes del fondo del océano Atlántico.